Casi ningún aceite vegetal esta tan subestimado como el aceite de coco. Cuando más estudios se conocen y más se investiga sobre este tema, más nos damos cuenta de este hecho. El aceite de coco es un multivalente, no solo internamente, sino también su uso externo puede apoyar el organismo de su animal y aportar de una manera versátil, su bienestar.

Aceite de coco, ecológico, prensado en frío y 100% puro, tiene una proporción alta en ácidos grasos saturados de cadena media. Por esta razón, en temperatura ambiente y frío, el aceite de coco es sólido. Los MCT (Triglicéridos de cadena media) son la razón de las "habilidades especiales“ del aceite de coco y de la versatilidad en su uso.

El cuerpo puede desintegrar los triglicéridos de cadena media en monoglicéridos y ácidos grasos libres fácilmente y no necesita ni acido biliar ni lipasa del páncreas (enzima del páncreas) para este fin. Se reabsorben directamente desde el estómago y el intestino delgado a la sangre y se transportan al hígado donde da energía inmediatamente, sin tener que tomar el camino a través del sistema linfático. Perros deportistas que necesitan energía rápida y perros que tienen problemas con la digestión, el páncreas o el hígado, pueden aprovecharse de estas ventajas. Otros estudios demuestran que las vitaminas liposolubles (se disuelven solo en grasa) y los nutrientes en general se reabsorben y digieren mejor y con más eficacia estando presente los MCT.

Más de la mitad de los ácidos grasos del aceite de coco son ácidos grasos de cadena media. Destacamos aquí el ácido láurico que se distingue por su mayor presencia. El ácido láurico se transforma en ácido monoláurico dentro del organismo. En varios estudios se ha examinado el ácido monoláurico y su efecto a algunos virus y bacterias es muy interesante. El ácido monoláurico puede descomponer la membrana celular lipídica del patógeno y destruir algunas bacterias (por ejemplo: bacterias Gram-positivas como Staphylococcus epidermidis, Staphylococcus aureus, Staphylococcus agalactiae) y virus (entre otros el VIH, el virus del sarampión, el virus de hepatitis-c, el virus de la gripe). Las propiedades antimicróbicas, antifúngicas y antimicóticas del ácido monoláurico se estudian cada vez más y tenemos que esperar que más nos pueden decir los científicos en un futuro. Hoy en día los biólogos recomiendan dar de comer aceite de coco para la lucha contra endoparásitos, para prevenir una alteración de la salud con problemas digestivos causados por protozoos (parásitos internos unicelulares como por ejemplo las Giardias y los coccidios). Otro estudio que investigaba el efecto antimicróbico de micronutrientes a partir de combinaciones obtenidas de plantas en Borrelia burgdorferi y Borrelia gañiría enseñaba que baicalaína y monoláurina eran las combinaciones, de los que se habían testado, que tenían el efecto antimicróbico mas alto a Borrelia sp.

No solo la Universidad de Berlín lo ha podido comprobar en un estudio, las garrapatas y sus ninfas se repelen con el ácido láurico del aceite de coco. Así, utilizado externamente, es el concepto ideal para apoyar y complementar de forma natural la prevención contra parásitos. El aceite de coco, utilizado externamente, puede aliviar y calmar los eccemas y casi todos los problemas de piel. El efecto secundario es que repele bichos como garrapatas, mosquitos, pulgas y piojos. Hay que tener en cuenta que la aplicación externa en perros con pelo largo puede resultar difícil en días calurosos. El aceite se derrite con temperaturas que superan los 25ºC. Si el aceite está constantemente en un lugar caluroso se puede poner rancio. Por esta razón es más fácil dar el aceite de coco de comer y si es necesario utilizar otra protección natural como el repelente.

No solo el ácido láurico hace algo especial al aceite de coco, porque entre sus componentes esta también el ácido caprílico. En diversos estudios se ha descubierto que tiene entre sus propiedades el efecto antifúngico, antivírico y antibacteriano.

Dando Naturavetal Aceite de coco ecológico con la comida, se aporta una fuente alta de grasa vegetal, cuyos beneficios pueden aliviar el tracto intestinal, el páncreas y el hígado.

Recomendaciones: Se puede hacer porciones pequeños de aceite de coco por ejemplo en una cubitera de hielo. Así siempre se tiene una porción exacta con la comida y en verano helado de coco como un premio especial en los días muy calurosos directo del congelador.
Aquí reina la fantasía de cada uno, se puede poner fresas, frambuesas o piña y también esconder hierbas en el helado de coco que normalmente no come.